¿El aprendizaje es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
El aprendizaje es un proceso de asimilación, acomodación, apropiación, que implica la movilización de las estructuras cognitivas del alumno, de sus conocimientos previos, de sus capacidades, habilidades, destrezas, valores y actitudes. Es un proceso complejo que al ser interiorizado no es fácil de evidenciar. Por lo tanto, no puede ser un proceso trivial, no se puede observar y medir a partir de instrumentos o pruebas tradicionales.
Medir y evaluar son dos concepciones distintas. La medición se basa en el establecimiento de indicadores que permiten identificar si se cumple un rasgo o no se cumple. En educación, la medición se enfoca principalmente a la identificación de niveles de comprensión o incluso simple memorización de contenidos. Cuando se pretenden desarrollar competencias en los alumnos, los instrumentos tradicionales de medición (exámenes), se encuentran limitados para poder medir competencias específicas, sobre todo aquellas relacionadas con habilidades de pensamiento.
Evaluar implica emitir juicios de valor. Evaluar el aprendizaje en este sentido, es tarea difícil, puesto que el evaluador, en este caso el docente, plasma en su valoración una apreciación personal y por lo tanto parcial y subjetiva. Las escalas valorativas son muy distintas a las escalas de medición y desafortunadamente, en educación no realizamos esta práctica con regularidad. Hablar de autoevaluación y coevaluación por ejemplo, no constituyen prácticas cotidianas en las aulas; por lo tanto, considero que este pudiera ser uno de los principales retos que enfrentamos los docentes que estamos tratando de incorporar el modelo o enfoque de competencias en nuestra práctica docente.
Transitar de un modelo tradicional de medición a un modelo que efectivamente nos permita valorar, evidenciar y fortalecer competencias en nuestros alumnos, es una de las tareas más importantes, ya que para ser congruentes con un modelo educativo, debemos reestructurar nuestros sistemas de evaluación del aprendizaje.
lunes, 7 de junio de 2010
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